lunes, 21 de julio de 2008

HIDROTERAPIA -UN POCO DE HISTORIA



Por Pavlusha Luyando Joo
Médico cirujano
Policlínico Sagrada Familia
Lima-Perú
policlinicosagradafamilia@yahoo.com

HIDROTERAPIA-ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Sin agua no existiría la vida, por ello es considerado por casi todas las culturas del mundo como uno de los remedios mas grandes que proporciona la naturaleza.

La etapa mística esta vinculada con el uso del agua, su culto y adoración, sobre todo en Egipto, Persia, India; China; Escandinavia, Grecia, etc.
La hidroterapia se realiza en la antigua Grecia, siendo su máximo apogeo en el imperio romano, las aguas termales de Diocleciano y Trajano son mudos testigos de esto.

En Grecia el uso del agua formaba parte de la adoración a Esculapio, el dios griego de la medicina. La hidroterapia formaba parte de procedimientos corrientes de la población griega, con el fin de reestablecer la salud.

Hipócrates de Cos (430-377ac), escribió en el célebre “Córpus Hipocraticum”, así como en el “tratado de agua, aires y de los lugares”, acerca de la hidroterapia, incluso recomendaba que el médico debía analizar la composición del agua, procurando evitar las aguas estancadas, haciendo énfasis en la individualidad de cada paciente tratado.

El mismo Pitágoras (535 ac) estuvo a la cabeza de una orden filosofo-religiosa que recomendaba el uso del agua fría y la dieta naturista.
En Macedonia sometían a las mujeres a aplicaciones de agua fría con el fin de detener el sangrado postparto.
El emperador Cesar augusto fue curado de una enfermedad grave por el esclavo Antonio Musa. De esta forma por orden del mismo, se construyó instalaciones de baños públicos (balneoterapia), para de esta forma los ciudadanos gocen de la salud preventiva.

Galeno (129-199 dc) también aportó con las recomendaciones del uso del agua fría, así como sus indicaciones y contraindicaciones. Hipócrates y Galeno le dan un marco verdaderamente revolucionario a la medicina de esta época, dándole un perfil objetivo y sistemático a sus observaciones.

En la época del renacimiento el Islam consideraba la hidroterapia como algo prestigioso, Mahoma le daba mucha importancia a la higiene y los cuidados corporales a través del agua. Rhazes y sobre todo Avicena (en el canon de la medicina), considerado el mayor medico de lengua árabe, desarrollaron la hidroterapia como técnica de aplicación en forma de baños, bebidas y aplicaciones locales en quemaduras, viruela y hemorragias.

En la edad Media la Hidroterapia cae en el olvido en la Europa cristiana se da un paso atrás, se abandona el culto al cuerpo y a la higiene, y los conocimientos adquiridos en todos estos años atrás son encerrados en los monasterios y olvidados.
El siglo XV y principios del XVI se reinicia el uso de la hidroterapia. El descubrimiento de la imprenta dio un giro de 180 grados a la humanidad. El poder de la lectura y su difusión escrita hizo que resurgieran los conocimientos sobre hidroterapia y, en 1498 Juan Savonarola escribe " Balneis et Thermis" considerado el primer tratado sobre termalismo y balneoterapia. Posteriormente, en 1571, Andrea Bacius recoge en su libro "De Termis" las características y efectos de las aguas medicinales, considerada una de las más importantes obras sobre el tema.
En los siglos XVII y XVIII aparecen muchos médicos que estudian la hidroterapia, como los médicos alemanes Ovelgün y Hoffmann. Hoffman llega a publicar “el agua medicina universal”, que a la larga va influenciar en muchos médicos para el estudio de la hidroterapia a través de sus estudios y publicaciones, dan un fuerte impulso a la hidroterapia.
Hacia finales del siglo XVII la hidroterapia es desarrollada por algunos médicos como Luis Septala, quien estudia los chorros fríos para tratar enfermedades. Floyer, Perez, son otros eminentes investigadores de la hidroterapia de la época.
A finales del siglo XVIII los médicos Sigmund Hanh (/1665-1742) y Johann Hahn (1694-1772), llamados los médicos grifos, defendieron las aplicaciones hidroterápicas, como método preventivo y como tratamiento terapéutico de diversas enfermedades, sistematizaron, dosificaron e individualizaron la aplicación de la hidroterapia, así como la complementaron con pautas de alimentación y ejercicios físicos, que hasta hoy en día son vigentes.
Las técnicas que se utilizaban en esta época eran sangrías, purgantes y enemas, pero la hidroterapia eliminó estas técnicas cambiándolas por tratamientos que no dañaban a los enfermos, dejando que la naturaleza, la dieta, la quietud, la tolerancia y el agua curaran las dolencias.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, se inicia una nueva generación de médicos que debido a su afán por descubrir nuevas técnicas e indicaciones para cada patología van a provocar un retroceso en el uso y la investigación de la hidroterapia. Esto provoca que la población busque en otro tipo de tratamientos la solución a sus dolencias.
Vinzenz Priessnitz (1799) austriaco, considerado uno de los mas grandes empíricos de todos los tiempos hace resurgir de nuevo la hidroterapia. Priessnitz nunca tuvo educación escolar, hijo de un ganadero. Se cuenta que de niño le gustaba observar la naturaleza, de esta forma en cierta oportunidad observa como un ciervo herido en una pata introducía la zona de la herida en una fuente de agua, viendo volver al animal por varios días, comprobando su sanación completa. Esto maravilló al joven observador.
Priessnitz a los 14 años sana a una vaca envolviéndola en una frazada previamente mojada, relacionando este hecho con el encuentro de varios campesinos que curaban a sus animales con agua fría.
Cerca de los 25 años Priessnitz se rompe las costillas, decide utilizar compresas de agua fría para tratarse las heridas, así inmovilizó la zona de la fractura, luego de un año el genio estaba totalmente curado. Previamente los médicos lo habían sentenciado a la invalidez.
Priessnitz empieza aplicar baños totales o parciales, compresas y duchas de agua fría combinadas con ingesta de agua, ejercicio físico y dieta. Las aplicaciones las realizaba para curar contusiones, heridas, erupciones cutáneas y fracturas. Poco a poco fue haciéndose conocido llegando hacia el mucha gente para someterse a sus tratamientos, la mayoría de ellos reumáticos, pero también patologías digestivas, neurológicas, infecciosas, etc.
Su técnica no se basaba en la patología, sino en la reacción del enfermo al tratamiento, por lo que no todos eran admitidos. Lo primero que hacia era aplicarles un baño de agua fría seguido de un masaje. Si su piel se enrojecía y se encontraba bien, era admitido y comenzaba un plan de tratamiento.
Para Priessnitz estaba claro que lo que curaba no era el agua fría sino la reacción del organismo primero de vasoconstricción seguida de vasodilatación. También sabia que no se debe aplicar agua fría sobre un cuerpo frío, en estos casos sometía a los pacientes a un proceso de sudoración antes de las aplicaciones de hidroterapia.
Uno de los personajes importantes para la hidroterapia en este siglo fue Monseñor Sebastián Kneipp, religioso que –según los médicos de la época- padecía de tuberculosis por la mala alimentación y la larga permanencia en la humedad cuando menor. El cual en una de sus visitas a la biblioteca de la Universidad de Munich encuentra el texto de Johann Hanh “sobre la fuerza y la acción del agua fresca sobre el cuerpo humano”
Completamente curado y ordenado sacerdote en 1852. siguió ejerciendo la Hidroterapia, haciéndose muy popular en esa época. Fue visitado por muchos pacientes de todas partes del mundo, llegando a ser conocido por la técnica la regadera que incluso hasta la actualidad se utiliza, así como de su frase “el que usa el agua con aplicaciones breves, es el que mejor resultado obtiene”. Uno de sus aportes mas importantes en la hidroterapia es la famosa "Cura-Kneipp", basada en chorros parciales o totales con agua fría, envoltorios, caminatas por los arroyos.
Leyendo libros antiguos Kneipp comenzó a perfeccionar su técnica y a ampliarla, utilizando plantas medicinales, cambios en la dieta y ejercicios, uso de la arcilla. Basaba sus técnicas en que la enfermedad era debido a la presencia de sustancias patógenas en el organismo, la sangre o por la mala circulación de esta, y que, por medio de las aplicaciones de agua, conseguía reactivar las fuerzas del organismo, eliminando así las sustancias patógenas.
Definió claramente que no hay que abusar de las aplicaciones de agua fría sobre todo en pacientes que se encuentra “frío”, había que conseguir antes que entrara en calor mediante fricciones y sudoraciones. Kneipp dejo muchos libros de hidroterapia, considerados hoy en día básicos para su conocimiento.
En España, en 1816, la hidroterapia se regula por medio de un Real Decreto, en el que se dice que cada uno de los baños mas importantes del reino deben tener un profesor versado en hidroterapia y medicina, para indicar su aplicación y uso.
En el nuevo continente la hidroterapia encuentra referencias en los indios norteamericanos como elemento mágico y curativo. En América precolombina es conocido el Temazcal, construcción de piedras -en donde entraba el paciente- que al calentar y al agregar plantas aromático-medicinales (según la necesidad del paciente), servía para tratar diversas enfermedades de los nativos centroamericanos (México, Guatemala).
En el Perú son conocidos los “Baños del Inca” (Cajamarca), en donde la máxima autoridad y la nobleza del imperio incaico gozaban de las aguas calientes cargadas de sales minerales y vapor que salían de entre las rocas. En la actualidad estos baños son muy concurridos y son materia de investigación por sus propiedades curativas.
Monterrey, Chancos (Huaraz), las lagunas de Chilca (Lima), así como otros lugares que la naturaleza nos regala son fuentes de aguas medicinales utilizados a lo largo de la historia del Perú, desgraciadamente hoy yacen muy descuidados.